jueves, diciembre 07, 2006
miércoles, diciembre 06, 2006
"AQUI TIENEN LA MÁQUINA QUE TRASTORNA EL ESPÍRITU. YO DOY AL MUNDO ESTA NOTICIA DE PRIMERA PLANA: UN NUEVO VICIO ACABA DE NACER, UN VÉRTIGO MÁS LE HA SIDO DADO AL HOMBRE: EL SURREALISMO, HIJO DEL FRENESÍ, Y DE LO INCUERTO. ENTREN, ENTREN, AQUI ES DONDE COMIENZA LOS DOMINIOS DE LOS INSTANTÁNEO..."(ARAGÓN)
...ERA MAGNÍFICO QUE HUBIERA VENIDO HASTA MÍ EN SUEÑOS. Y ESTA MARAVILLOSA MUCHACHA...¡SI YO HUBIESE SABIDO AL MENOS SU NOMBRE! DE PRONTO UN SER HUMANO, UNA PERSONA VIVA, QUE ROMPE LA TURBIA CAMPANA DE CRISTAL DE MI AISLAMIENTO Y ME ALARGA LA MANO, UNA MANO CÁLIDA, BUENA Y HERMOSA...
FRAGMENTO DEL LIBRO "EL LOBO ESTEPARIO" DEL ESCRITOR HERMANN HESSE
miércoles, noviembre 08, 2006

El tierno cáliz florece en la llanura de mi mente, apartada del color azabache. Latentes e inmediatos los más intensos colores se acercan mientras observo la dulzura etérea del destello, ocasionado en el antiguo sol naciente, saboreándolo, al mismo tiempo que miro la entrada al país de las maravillas.
Fragmentos de ese cantar de luces, me volvió inocente tierra indígena, caminaron ante mi los Apu Inca milenarios en una fila interminable, gritando sus confusos lamentos en una lengua que hacía brotar leche de los árboles, desde el cosmos nativo. Y de una nota divina, suspendida ante mis ojos, emerge una inmensa repetición de voces, cantando al son del silencio, temerosas, escondidas que salen de a poco y lentamente, y grita una, mutando a las demás, pero sin demora retoman su armonía y de un golpe se detienen.
Me quiero quedar aquí viendo esto, miro mi cuerpo que resplandece de energía una y otra vez, late incesante el corazón, mi corazón, unido al juego de colores y sonidos que invocan la invisible existencia de las cuerdas, que sostienen el mundo, para moverme extremadamente, en una estela dorada de palabras y voces, y me mueve, me mueve, mueve, llegando al momento de mi nacimiento, logrando ver la luz entre los parpados y mis ojos inexpertos, para descubrir mas tarde que no era el parto sino mi muerte, el día de mi muerte repetido mil veces obsesivamente, con el anoréxico cuerpo gris del recuerdo adolescente.
Resuenan sonidos guitarrescos del fondo del baño y mi nombre aparece en una especie de letrero fluorescente. Escucho mi nombre mientras se dibujan una a una las letras que lo conforman para terminar diluidas en la palma de mis manos, y sigue bailando el sonido de esa voz que me llama pero no me encuentra y... vuelvo a cerrar los ojos.
Inicio un nuevo viaje sobre nubes metálicas que me guían a Venus. Aterrizo en el fondo y me encuentro con un grupo de mujeres desnudas que danzan suspendidas en el espacio, parecen no percatarse de mi presencia y una luz celeste emerge rodeando mi cuerpo, y levito lentamente hacia ellas, hacia las hermosas ninfas que entonan un canto gutural, pero al instante mi cuerpo desaparece quedando mi alma lúdica en presencia de aquellas criaturas salidas del indescifrable planeta; me miran detenidamente y una de ella me entrega una piedra roja de una inmensa intensidad, la que al roce de mi mano aparecida, estalla en mil pedazos para volver a fusionarse formando figuras infinitas, cambiando de colores y formas, casi demencialmente. Las figuras comienzan a dejarnos, ellas lloran, y al mirarlas reconozco que sus cabellos han crecido, llegando hasta mi y me han envuelto sin sentirlas, comienza un insoportable ardor que me ahoga... tengo miedo, ellas lloran cada vez más fuerte y ahora gritan, y este calor infernal me está adormeciendo, siento que...
Inicio un nuevo viaje sobre nubes metálicas que me guían a Venus. Aterrizo en el fondo y me encuentro con un grupo de mujeres desnudas que danzan suspendidas en el espacio, parecen no percatarse de mi presencia y una luz celeste emerge rodeando mi cuerpo, y levito lentamente hacia ellas, hacia las hermosas ninfas que entonan un canto gutural, pero al instante mi cuerpo desaparece quedando mi alma lúdica en presencia de aquellas criaturas salidas del indescifrable planeta; me miran detenidamente y una de ella me entrega una piedra roja de una inmensa intensidad, la que al roce de mi mano aparecida, estalla en mil pedazos para volver a fusionarse formando figuras infinitas, cambiando de colores y formas, casi demencialmente. Las figuras comienzan a dejarnos, ellas lloran, y al mirarlas reconozco que sus cabellos han crecido, llegando hasta mi y me han envuelto sin sentirlas, comienza un insoportable ardor que me ahoga... tengo miedo, ellas lloran cada vez más fuerte y ahora gritan, y este calor infernal me está adormeciendo, siento que...
Todo se ha vuelto oscuro y denso. Estoy en medio de la nada, toda brillantez ha desaparecido y los colores ya no existen. No logro descubrir dónde me encuentro, lo único que sé es que estoy cayendo a una velocidad sideral. Súbitamente me detengo ante una caminata, hay mucha gente, sus rostros se ven cansados, tienen la mirada perdida, sus pasos pesados están cargados de dolor y sufrimiento ante la dura mirada del verdugo que azota sus espaldas y ,sin embargo, ninguno grita, nadie dice nada y es como si no se dieran cuenta de que están siendo torturados.
Mis lágrimas comienzan a escaparse de mis ojos al mirar este espectáculo demoníaco e intento moverme para salvarlos de la tortura, pero mis manos están encadenadas y ya no puedo soportar, intento despojarme de ellas, tirarlas, romperlas, un terror se apodera de mi. Comienzo a convulsionar de miedo, mi cuerpo tirita, grito, pero nadie me escucha, grito más fuerte, y más y más,y en esto; veo salir volando mis pulmones con un chorro de sangre putrefacta.
Esto no esta bien.
Que me esta sucediendo.
Trato de calmarme y recordar que todo esto es producto del viaje...
Aún siguen caminando. Uno de ellos me mira con un extraño resplandor en los ojos y comienza a reír con agudas carcajadas, y el resto lo sigue en una reacción mecánica. Paralizada y fría maldigo en la oscuridad el boleto.
Basta.
Quiero volver... regresar...
El verdugo se dirige al hombre que ríe y desaparecen en medio de la nada.
El verdugo se dirige al hombre que ríe y desaparecen en medio de la nada.
quedando en la más obsoluta opacidad...
Parpadeo en un tiempo...
y al abrir los ojos, infinitamente transparente se une el gesto inmaculado, corre frío por los azulejos, dando botes repetidas veces, cansando al pensamiento y a la mirada intermitente. Se une el afán indeseable junto a los recuerdos paralíticos que no saben regresar a la superficie, desencantada de tu mirada inerte junto a mi cuerpo desnudo en medio de las gotas que consumen mi sonrisa en espera de tu mirada inerte, inerte, inerte...
y al abrir los ojos, infinitamente transparente se une el gesto inmaculado, corre frío por los azulejos, dando botes repetidas veces, cansando al pensamiento y a la mirada intermitente. Se une el afán indeseable junto a los recuerdos paralíticos que no saben regresar a la superficie, desencantada de tu mirada inerte junto a mi cuerpo desnudo en medio de las gotas que consumen mi sonrisa en espera de tu mirada inerte, inerte, inerte...
Parpadeo insólito...donde ésta luz amarga se imagina para socorrer mi lógica que se escabulle entre las sábanas en un rodeo de caballos peludos...tus brazos. Me hundo en la superficie teatral con giros de danza acuática en medio de las olas juveniles, mientras la sangre corre entre mis cejas, tratando de sublimar este momento, pero no quieres dejar esa mirada pasiva...expresivamente radical.
Levanto la preponderancia de mi piel y jugueteo con las costras de las paredes...
Levanto la preponderancia de mi piel y jugueteo con las costras de las paredes...
los rotos, rotos y oscuros, oscuros, oscuros....surcos que se mueven en medio de mi pensamiento, pero afuera alterna el tiempo y el espacio...
Mueve. Mueve...mueve...muévete que me estas ahogando.
Serpiente, cable o hilo en mi garganta se aprieta...
Serpiente, cable o hilo en mi garganta se aprieta...
Tu, tu, tu, tu, oreja no me deja dormir,
tu, tu, tu, tu brazo aprieta...
Catarsis...imagen...criatura...suspendida en el inconciente ...
Catarsis...imagen...criatura...suspendida en el inconciente ...
Repite...
Repetido...
El techo blanco. El espejo. La puerta. Levanto el cuerpo. Bajo las escaleras.
Lavo mis ojos...

miércoles, octubre 04, 2006

No me escuches con los oídos, escuchame con el alma...
Tengo tantos deseos como estrellas tiene el firmamento...
Ese firmamento que miro incesante en las noches de soledad que envuelven mi mundo...
Deseos latentes dentro de este corazón agrietado...
Quisiera que tomes una silla...
Inmóvil....
Sola...
Recuerda mi rostro de mujer pequeña...
Deja de lado tus asuntos...un instante...
.....Respira hondo...
Aparta de a poco las imágenes que rodean tu mundo, tu dolor, tu esperanza, tus amores pasados, tus llantos...desnuda tu alma...para ti.
Las palabras lanzadas al aire...no valen nada si no tienen el respaldo de nuestras almas...
Repaso los momentos...
Tus besos...
Tus cariños...
El día de hoy ya no es lo mismo...
Tocar tu cuerpo desnudo junto al mío...
Como alguna vez lo hicimos...
Mirarte lento, profundo, amándote...
Entregarte en un beso mi existencia...mi alma...mi amor.
¿Has tenido miedo?
Nunca creí que lo tendría...
Lentamente esta inmensa energía que brotaba de mis venas se fue secando, llenándose de preguntas, de horror, de lamento, no lo sé...
Hoy no te siento, no estas...
Mi cuerpo se bloqueó...
No puede amarte...
No puede tocarte...
No puede besarte...
No puede decir que te quiere sin sentir que miente...
Y lo que menos quiero hacer es eso...mentirte.
La verdad es que me siento un títere, con el cual, juegas a tu antojo y auque me digas mil veces que no es así no podré sacarme esa sensación ni en cien años...
Escucho tus palabras, las cuales...resuenan en mi pecho con un eco sobrenatural.
Duele...
Duele... y sigue doliendo...
Esas palabras que alguna vez dibujaron tantos mundos azules...rosas...
Palabras redondas, largas, eternas...
Que no coinciden con tus ojos, con esa mirada repetida para mí y quien sabe para quien más...
Que los dioses perdonen mi alma si estoy siendo injusta contigo...
Pero es lo que pasa aquí, dentro de este corazón de niña quizás...
Quiero empezar de nuevo...
Quiero despertar una mañana sonriendo y sentir que quien está a mi lado me ama...
Quiero dejar de estar aquí...
Así tiene que ser...
Creí que podría mirarte sin los tormentosos recuerdos...
Pensé que "YO" podría darme esa posibilidad...
Tú eres libre como un ave que avanza junto al viento, junto a las olas, junto a los ángeles...
Triste me siento...
Porque esa misma libertad de la cual gozas me envolvió...
Esa misma libertad que no va a mantenerte nunca a mi lado...sin la visita de alguien más.
Siento deseos de llorar...
Una vez más quiero drogar mi cuerpo...
Engañarlo...
Escuchar la música que ahoga por un momento este grito...
Me siento prisionera...ahora...porque no puedo amarte a ti...ni a nadie...
Soy una esclava de mis propios sentimientos...
Nunca imaginé alcanzar el estado de desamor y desencanto en el cual me encuentro...
Soy más feliz con un libro en la mano...
¿Es tan difícil amar a alguien...y ser fiel...y no mentir...?
No lo sé...
Me siento sucia y admiro a los que pueden...
¿O es que amamos de otra manera?
¿O es que no somos capaces de amar?
...todo...
...esto...
Salió de mi...
Una corriente de conciencia o de inconciencia...o de razones sin razón...
Olivos...
Cuerdas...
...

Espíritu en vela
De alguna u otra forma el pasado vuelve…
Vuelve para adormecer la alegría
Vuelve para florecer de nuevo el dolor, la culpa.
Vuelve para recordarnos que sólo queda morir.
Los instantes mágicamente ocultados en el inconciente
Flotan en un mar, reviviendo, resucitando...
¿Qué hacer ahora, cuando el camino se hace más denso y tormentoso?
¿Qué hacer ahora, cuando las mañanas se vuelven noches?
¿Qué hacer ahora, cuando la sonrisa no provoca más que llantos?
Y vuelve...
Y vuelve...
y grita...
saliendo del vientre, de todo, y todo de vuelve nada.

Siluetas agrias pasando por mis pupilas…
Seguidas por delirios metafísicos e inconciencias
Advierten mi presencia en esta sucia superficie
Toman mi carne amasándola contra sus formas
Traspasándome las historias digeridas,
Incorporándome en el sufrimiento vagabundo.
Rodean mis sienes perturbadas absorbiendo lo que resta de razón
Para alimentar sus viles existencias…
Siendo cada vez peor.
Los destellos originados en el hurto me dejan impávida
Y un susurro desencadena la tragedia.
Voces de distinto aroma y color gritan dentro del útero palpitante
Preparándose para despegar hacia el vacío junto a mí.
Desgarrada ya, no puedo revelarme ante tal magnitud;
Se han posado en mis células interrumpiendo el ciclo vital,
Mi cuerpo colapsa y la sangre se detiene…
Una vez más me han vencido.

Melancolía
Noche fría,
Oculté la dulce melancolía.
Mirando a lo lejos,
Con el sabor amargo en la garganta…
Silencio y calma,
Dolor
Destino.
Más allá de los barrotes apegados a mi ventana
Y el palpitar de las calles
Existe el deseo,
Escondido detrás de la risa,
Moribundo sentimiento que ahoga de verdad.
Un beso
Una caricia
Una respiración apegada al adiós.
Amor anormal nació de mí ser
Como inocente mujer,
Ensoñación en las sábanas
Los pies fríos
Melancolía…melancolía
La ventana
A través de las ventanas surgía el reflejo de los árboles otoñales, las ramas quebradizas danzaban al ritmo del viento y el sonido de la brisa dejaba su huella en la fría mañana.
Despertó aterrada por la horrible pesadilla que la acosaba hacía meses, llevo sus manos al rostro para despejar los malos sentimientos y quedó quieta por unos segundos. Recordó los días en que el dolor fue insoportable y las sombras le ahogaban la vida, queriendo despojarla de su respiración.
La máscara de la muerte se dibujaba lentamente en su cabeza, la llamaba, entonando su nombre, cada día lograba abrumarla y aullar que aún le pertenecía, que aún su frágil cuerpo podía llegar al fuego eterno. Apretó los dientes y una lágrima recorrió sus mejillas macilentas.
Desvaneció, un agónico gemido nació del fondo de sus entrañas para tocar el aire viciado de aquel cuarto putrefacto, huérfano, decadente.
Afuera el viento frío congelaba las miradas de los transeúntes, existía un estado de desasosiego entre aquellos personajes con formas fantasmales venidos del espacio más corrompido que existe, el invierno dejaba una estela de desesperanza exagerada. Madres apestadas de sus hijos, mujeres mentirosas, abusadas violentamente, agredidas, golpeadas, ignoradas dirigían sus pasos sin la menor turbación. Internalizaron a tal punto el sufrimiento, que brotaba sin remordimiento en sus miradas. Una de ellas detuvo súbitamente sus pasos exhalando de golpe, sintió de manera sobrenatural un gemido de mujer y dirigió su vista hacia aquella ventana cubierta por los árboles, fijó su atención por unos minutos y luego siguió su camino a paso lento.
Pretendió liquidar de una vez los recuerdos, liquidar...
Acomodó las sábanas, abrió el cajón ubicado al lado derecho y consiguió unas provocativas píldoras para dormir, finalmente era lo único que le restaba hacer. Narcotizarse para fundirse de una vez por todas con el abismo.
Extendió la mano para alcanzar el vaso, sin embargo la torpeza del movimiento lo hizo caer y un estridente sonido resonó mil veces en su cabeza e imaginó cada uno de los pedazos de vidrio en el suelo. Intentó calcular cuantas píldoras había ingerido la noche anterior, tenía que ser cuidadosa, ya que dosis sin medida provocarían una muerte segura...ella no debía morir aún, no era el fin que buscaba, sentía que al estar muerta ya no podría revolcarse de tristeza, no sentiría el caos navegando en sus venas, en sus poros, en sus órganos...después de tanto tiempo comprendió que el tan temido sufrimiento era lo que la mantenía viva, y una leve sonrisa resplandeció en su rostro. Había resuelto parte del enigma, no obstante, gran parte de su ser sentía que poco a poco su razón la dejaba, apartándose para dar paso al delirio, a la locura.
Locura, locura...dijo en voz alta como invitándola a poseerla de una vez, visualizó cada una de las letras que componían la palabra, coloreándolas, uniéndolas obsesiva, y de golpe su corazón comenzó a latir más rápido, un extraño ardor se apoderó de su cuerpo y experimentó un orgasmo que la dejó exhausta. Explotó en carcajadas demoníacas, su mirada se tornó ultratumba, cientos de demonios milenarios se posaron en sus huesos, espesas figuras negras surgían inagotables de la nada y ella sentía cómo su cuerpo experimentaba tales cambios, deseo pertenecerles, penetrar en sus viles existencias para dejar la suya.
Junto a ellos...lamentos infernales, llantos, gritos, blasfemias, retorciendo el espacio, reduciéndolo, agotándolo, envenenándolo.
Volvió su rostro nuevamente, miró...algo, algo había en aquella pieza, tuvo el impulso de dirigir sus pasos hacia aquel lugar...y así lo hizo.
Caminó rápidamente con un dedo entre los dientes, impaciente buscó en la cartera un cigarrillo, lo encendió y siguió.
Se detuvo en la entrada, subió las escaleras en un trance que la hizo llorar, luego reír, no entendía que era lo que le sucedía, lo que la llamaba, desconocidas fuerzas la alentaban a dirigirse a ese lugar impúdico.
Tiró sus cosas al suelo, se desprendió de su abrigo y caminó lentamente...sin respiración, pálida, con la mirada perdida...
A medida que los lamentos y el vocerío cobraban intensidad su cuerpo se levantaba de la cama, sediento, anhelante, y un deseo inhumano se apoderó de ella, tomó en sus manos los vidrios esparcidos, flageló su cuerpo una y otra vez, sin embargo, su mirada permanecía divagando en el eterno abatimiento.
domingo, julio 09, 2006
¿Qué debo hacer para despertar por las mañanas y ver un dulce presagio?
¿Qué debo decir para ganar el amor que deambula por las calles?
¿Cuándo debo llorar, en la noche en o en la tarde?
¿Debo contar lo que aflige a mi pecho o debo guardarlo hasta que se vuelva gigante y no pueda salir al fin?
¿Puedo imaginar el viaje que siempre he querido o esta prohibido?
¿Qué debo pedir en mis oraciones paz o venganza?
¿Debo ahogar el llanto o llorar por el ahogo?
¿Podré esta noche apagar la luz y sentir calma?
¿Mi terrible ansiedad será la causa o la consecuencia?
...
Responde...quisiera oír...
Alumbra mi cara y no demores que debo saber....
¿Es que tú no tienes preguntas?
¿Es que tus respuestas no eran incorrectas?
¿Es que tu sonrisa nunca fue un engaño?
¿Es que tu búsqueda no fue en el futuro sino en el pasado?
¿Y tu madre, nunca reprimió tus sentimientos?
¡Dime!
¡Habla!
¿Tu padre... nunca golpeó a tu madre?
...!!!
Calles largas y desoladas...
A lo largo de la tarde recorro el mundo como si fuese mi mano,
Vencida...
A lo largo de la tarde recorro el mundo como si fuese mi mano,
Vencida...
Esta vez no puedo recordar como se siente el palpitar,
El palpitar de esas manos que descubrieron mis muslos juveniles y
Pasaron inadvertidas por mis sienes.
Aquellas rojas, tibias y amantes manos...
Manos celestiales, fugaces, embriagantes...
El palpitar de esas manos que descubrieron mis muslos juveniles y
Pasaron inadvertidas por mis sienes.
Aquellas rojas, tibias y amantes manos...
Manos celestiales, fugaces, embriagantes...
Pero aún así nada recuerdo (?)
Nada, nada, nada...
Nada, nada, nada...
Sólo danzas, danzas de gitanos ardientes y borrachos en un festín,
Colores fucsias y verdes, velos, escarcha, blondas...
Gritaban aturdidos a viva voz, humeantes con sabor a bronce, cocinaban las madres sometidas...y todo lo vi desde mis lentes amarillos.
Colores fucsias y verdes, velos, escarcha, blondas...
Gritaban aturdidos a viva voz, humeantes con sabor a bronce, cocinaban las madres sometidas...y todo lo vi desde mis lentes amarillos.
Seguía viajando y trataba de perpetuar las manos...
Aún las danzas encontraban su lugar en mi mente repetida veces,
Encadenados los vestidos surgían en mi, flotantes, no querían dejarme,
Los colores y la belleza de unos ojos que miraron mi rostro con recelo...cuando sólo supe sonreír.
Mis lentes amarillos se tornaron rojos y grité tu nombre en medio de la calle larga y desolada, el eco desmoronó las carpas y ellos me gritaron... ¡mierda!
Miraron mis piernas cubiertas de medias rotas y rayadas y un escupitajo salió sinvergüenza de sus labios...
Aún las danzas encontraban su lugar en mi mente repetida veces,
Encadenados los vestidos surgían en mi, flotantes, no querían dejarme,
Los colores y la belleza de unos ojos que miraron mi rostro con recelo...cuando sólo supe sonreír.
Mis lentes amarillos se tornaron rojos y grité tu nombre en medio de la calle larga y desolada, el eco desmoronó las carpas y ellos me gritaron... ¡mierda!
Miraron mis piernas cubiertas de medias rotas y rayadas y un escupitajo salió sinvergüenza de sus labios...
Subieron la música, mis oídos estallaron en mil hormigas hambrientas, me irritó, vomite en la vereda y caí...
Yo sólo quería recordar tus tibias manos.
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