domingo, julio 09, 2006


Calles largas y desoladas...
A lo largo de la tarde recorro el mundo como si fuese mi mano,
Vencida...
Esta vez no puedo recordar como se siente el palpitar,
El palpitar de esas manos que descubrieron mis muslos juveniles y
Pasaron inadvertidas por mis sienes.
Aquellas rojas, tibias y amantes manos...
Manos celestiales, fugaces, embriagantes...
Pero aún así nada recuerdo (?)
Nada, nada, nada...
Sólo danzas, danzas de gitanos ardientes y borrachos en un festín,
Colores fucsias y verdes, velos, escarcha, blondas...
Gritaban aturdidos a viva voz, humeantes con sabor a bronce, cocinaban las madres sometidas...y todo lo vi desde mis lentes amarillos.
Seguía viajando y trataba de perpetuar las manos...
Aún las danzas encontraban su lugar en mi mente repetida veces,
Encadenados los vestidos surgían en mi, flotantes, no querían dejarme,
Los colores y la belleza de unos ojos que miraron mi rostro con recelo...cuando sólo supe sonreír.
Mis lentes amarillos se tornaron rojos y grité tu nombre en medio de la calle larga y desolada, el eco desmoronó las carpas y ellos me gritaron... ¡mierda!
Miraron mis piernas cubiertas de medias rotas y rayadas y un escupitajo salió sinvergüenza de sus labios...
Subieron la música, mis oídos estallaron en mil hormigas hambrientas, me irritó, vomite en la vereda y caí...
Yo sólo quería recordar tus tibias manos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Marcelita, me has sorprendido gratamente con este blog, tus palabras y más que nada tus imágenes que han provocado mil y una emcociones diferentes... grandes y bellas palabras que emocionan y más hoy cuando brotan sentimientos muy confusos por esta mente de loco...donde se confrontan dos mundos muy distantes entre sí, con fronteras poco definidas, siendo levemente contradictorio...

Osvaldo