miércoles, octubre 04, 2006


No me escuches con los oídos, escuchame con el alma...


Tengo tantos deseos como estrellas tiene el firmamento...
Ese firmamento que miro incesante en las noches de soledad que envuelven mi mundo...
Deseos latentes dentro de este corazón agrietado...
Quisiera que tomes una silla...
Inmóvil....
Sola...
Recuerda mi rostro de mujer pequeña...
Deja de lado tus asuntos...un instante...
.....Respira hondo...
Aparta de a poco las imágenes que rodean tu mundo, tu dolor, tu esperanza, tus amores pasados, tus llantos...desnuda tu alma...para ti.

Las palabras lanzadas al aire...no valen nada si no tienen el respaldo de nuestras almas...
Repaso los momentos...
Tus besos...
Tus cariños...
El día de hoy ya no es lo mismo...
Tocar tu cuerpo desnudo junto al mío...
Como alguna vez lo hicimos...
Mirarte lento, profundo, amándote...
Entregarte en un beso mi existencia...mi alma...mi amor.
¿Has tenido miedo?
Nunca creí que lo tendría...
Lentamente esta inmensa energía que brotaba de mis venas se fue secando, llenándose de preguntas, de horror, de lamento, no lo sé...
Hoy no te siento, no estas...
Mi cuerpo se bloqueó...
No puede amarte...
No puede tocarte...
No puede besarte...
No puede decir que te quiere sin sentir que miente...
Y lo que menos quiero hacer es eso...mentirte.
La verdad es que me siento un títere, con el cual, juegas a tu antojo y auque me digas mil veces que no es así no podré sacarme esa sensación ni en cien años...
Escucho tus palabras, las cuales...resuenan en mi pecho con un eco sobrenatural.
Duele...
Duele... y sigue doliendo...
Esas palabras que alguna vez dibujaron tantos mundos azules...rosas...
Palabras redondas, largas, eternas...
Que no coinciden con tus ojos, con esa mirada repetida para mí y quien sabe para quien más...
Que los dioses perdonen mi alma si estoy siendo injusta contigo...
Pero es lo que pasa aquí, dentro de este corazón de niña quizás...
Quiero empezar de nuevo...
Quiero despertar una mañana sonriendo y sentir que quien está a mi lado me ama...
Quiero dejar de estar aquí...
Así tiene que ser...
Creí que podría mirarte sin los tormentosos recuerdos...
Pensé que "YO" podría darme esa posibilidad...
Tú eres libre como un ave que avanza junto al viento, junto a las olas, junto a los ángeles...
Triste me siento...
Porque esa misma libertad de la cual gozas me envolvió...
Esa misma libertad que no va a mantenerte nunca a mi lado...sin la visita de alguien más.
Siento deseos de llorar...
Una vez más quiero drogar mi cuerpo...
Engañarlo...
Escuchar la música que ahoga por un momento este grito...
Me siento prisionera...ahora...porque no puedo amarte a ti...ni a nadie...
Soy una esclava de mis propios sentimientos...
Nunca imaginé alcanzar el estado de desamor y desencanto en el cual me encuentro...
Soy más feliz con un libro en la mano...
¿Es tan difícil amar a alguien...y ser fiel...y no mentir...?
No lo sé...
Me siento sucia y admiro a los que pueden...
¿O es que amamos de otra manera?
¿O es que no somos capaces de amar?
...todo...
...esto...
Salió de mi...
Una corriente de conciencia o de inconciencia...o de razones sin razón...
Olivos...
Cuerdas...
...


Espíritu en vela
De alguna u otra forma el pasado vuelve…
Vuelve para adormecer la alegría
Vuelve para florecer de nuevo el dolor, la culpa.
Vuelve para recordarnos que sólo queda morir.
Los instantes mágicamente ocultados en el inconciente
Flotan en un mar, reviviendo, resucitando...
¿Qué hacer ahora, cuando el camino se hace más denso y tormentoso?
¿Qué hacer ahora, cuando las mañanas se vuelven noches?
¿Qué hacer ahora, cuando la sonrisa no provoca más que llantos?
Y vuelve...
Y vuelve...
y grita...
saliendo del vientre, de todo, y todo de vuelve nada.

Siluetas agrias pasando por mis pupilas…
Seguidas por delirios metafísicos e inconciencias
Advierten mi presencia en esta sucia superficie
Toman mi carne amasándola contra sus formas
Traspasándome las historias digeridas,
Incorporándome en el sufrimiento vagabundo.
Rodean mis sienes perturbadas absorbiendo lo que resta de razón
Para alimentar sus viles existencias…
Siendo cada vez peor.
Los destellos originados en el hurto me dejan impávida
Y un susurro desencadena la tragedia.
Voces de distinto aroma y color gritan dentro del útero palpitante
Preparándose para despegar hacia el vacío junto a mí.
Desgarrada ya, no puedo revelarme ante tal magnitud;
Se han posado en mis células interrumpiendo el ciclo vital,
Mi cuerpo colapsa y la sangre se detiene…
Una vez más me han vencido.

Melancolía

Noche fría,
Oculté la dulce melancolía.

Mirando a lo lejos,
Con el sabor amargo en la garganta…
Silencio y calma,
Dolor
Destino.

Más allá de los barrotes apegados a mi ventana
Y el palpitar de las calles
Existe el deseo,
Escondido detrás de la risa,
Moribundo sentimiento que ahoga de verdad.
Un beso
Una caricia
Una respiración apegada al adiós.

Amor anormal nació de mí ser
Como inocente mujer,
Ensoñación en las sábanas
Los pies fríos
Melancolía…melancolía

La ventana

A través de las ventanas surgía el reflejo de los árboles otoñales, las ramas quebradizas danzaban al ritmo del viento y el sonido de la brisa dejaba su huella en la fría mañana.
Despertó aterrada por la horrible pesadilla que la acosaba hacía meses, llevo sus manos al rostro para despejar los malos sentimientos y quedó quieta por unos segundos. Recordó los días en que el dolor fue insoportable y las sombras le ahogaban la vida, queriendo despojarla de su respiración.
La máscara de la muerte se dibujaba lentamente en su cabeza, la llamaba, entonando su nombre, cada día lograba abrumarla y aullar que aún le pertenecía, que aún su frágil cuerpo podía llegar al fuego eterno. Apretó los dientes y una lágrima recorrió sus mejillas macilentas.
Desvaneció, un agónico gemido nació del fondo de sus entrañas para tocar el aire viciado de aquel cuarto putrefacto, huérfano, decadente.
Afuera el viento frío congelaba las miradas de los transeúntes, existía un estado de desasosiego entre aquellos personajes con formas fantasmales venidos del espacio más corrompido que existe, el invierno dejaba una estela de desesperanza exagerada. Madres apestadas de sus hijos, mujeres mentirosas, abusadas violentamente, agredidas, golpeadas, ignoradas dirigían sus pasos sin la menor turbación. Internalizaron a tal punto el sufrimiento, que brotaba sin remordimiento en sus miradas. Una de ellas detuvo súbitamente sus pasos exhalando de golpe, sintió de manera sobrenatural un gemido de mujer y dirigió su vista hacia aquella ventana cubierta por los árboles, fijó su atención por unos minutos y luego siguió su camino a paso lento.
Pretendió liquidar de una vez los recuerdos, liquidar...
Acomodó las sábanas, abrió el cajón ubicado al lado derecho y consiguió unas provocativas píldoras para dormir, finalmente era lo único que le restaba hacer. Narcotizarse para fundirse de una vez por todas con el abismo.
Extendió la mano para alcanzar el vaso, sin embargo la torpeza del movimiento lo hizo caer y un estridente sonido resonó mil veces en su cabeza e imaginó cada uno de los pedazos de vidrio en el suelo. Intentó calcular cuantas píldoras había ingerido la noche anterior, tenía que ser cuidadosa, ya que dosis sin medida provocarían una muerte segura...ella no debía morir aún, no era el fin que buscaba, sentía que al estar muerta ya no podría revolcarse de tristeza, no sentiría el caos navegando en sus venas, en sus poros, en sus órganos...después de tanto tiempo comprendió que el tan temido sufrimiento era lo que la mantenía viva, y una leve sonrisa resplandeció en su rostro. Había resuelto parte del enigma, no obstante, gran parte de su ser sentía que poco a poco su razón la dejaba, apartándose para dar paso al delirio, a la locura.
Locura, locura...dijo en voz alta como invitándola a poseerla de una vez, visualizó cada una de las letras que componían la palabra, coloreándolas, uniéndolas obsesiva, y de golpe su corazón comenzó a latir más rápido, un extraño ardor se apoderó de su cuerpo y experimentó un orgasmo que la dejó exhausta. Explotó en carcajadas demoníacas, su mirada se tornó ultratumba, cientos de demonios milenarios se posaron en sus huesos, espesas figuras negras surgían inagotables de la nada y ella sentía cómo su cuerpo experimentaba tales cambios, deseo pertenecerles, penetrar en sus viles existencias para dejar la suya.
Junto a ellos...lamentos infernales, llantos, gritos, blasfemias, retorciendo el espacio, reduciéndolo, agotándolo, envenenándolo.
Volvió su rostro nuevamente, miró...algo, algo había en aquella pieza, tuvo el impulso de dirigir sus pasos hacia aquel lugar...y así lo hizo.
Caminó rápidamente con un dedo entre los dientes, impaciente buscó en la cartera un cigarrillo, lo encendió y siguió.
Se detuvo en la entrada, subió las escaleras en un trance que la hizo llorar, luego reír, no entendía que era lo que le sucedía, lo que la llamaba, desconocidas fuerzas la alentaban a dirigirse a ese lugar impúdico.
Tiró sus cosas al suelo, se desprendió de su abrigo y caminó lentamente...sin respiración, pálida, con la mirada perdida...
A medida que los lamentos y el vocerío cobraban intensidad su cuerpo se levantaba de la cama, sediento, anhelante, y un deseo inhumano se apoderó de ella, tomó en sus manos los vidrios esparcidos, flageló su cuerpo una y otra vez, sin embargo, su mirada permanecía divagando en el eterno aba
timiento.